@lydiamonrealmena.writer

Lydia Monreal Mena

Nuestras 4 estaciones

Doce mujeres. Doce meses. Una vida entera

Doce relatos sobre lo que guardamos dentro
y no sabemos cómo decir.
Envío a toda España · Pago seguro

Nuestras 4 estaciones

Doce mujeres. Doce meses. Una vida entera

Doce relatos sobre lo que guardamos dentro
y no sabemos cómo decir.

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Fondo 2

El LIBRO

Hay cosas que no se dicen en voz alta.

Cosas que una mujer guarda durante años
sin encontrar las palabras exactas.
Sin saber si lo que siente es real.
Sin atreverse a nombrarlo.

Nuestras 4 estaciones es un libro de doce relatos cortos.
Doce mujeres. Doce meses. Cuatro estaciones.

Cada relato es una historia distinta.
Pero todas comparten algo:
el momento en que algo que llevaba tiempo
arañando por dentro
por fin encuentra su nombre.

No es un libro de respuestas.
Es un libro de reconocimiento.

Para cuando lees algo en otro
y piensas: eso lo he sentido yo.
Y no sabía cómo decirlo.

12 relatos cortos

4 estaciones

12 protagonistas

LAS PROTAGONISTAS

Doce mujeres que no gritan. Que no piden disculpas. Que simplemente deciden.

Verano

“Donde el deseo aprende a mirarse”. Es el momento donde se forja el carácter y la identidad. No es nada potente aun pero es la base que nos hará ser como somos y ahí empiezan los traumas.ello que necesitas a través de múltiples disciplinas que, cuando encajan, emocionan y funcionan».

Otoño

“Donde el peso de elegir deja huella”. Es la etapa en la que la vida nos pone delante decisiones que lo cambian todo. Ya no basta con dejarse llevar: hay que soltar algo para poder quedarse con otra cosa. Y cada elección, hasta la de no elegir, tiene su precio.».

Adela · Agosto · 32 años

A Adela le enseñaron que solo se la miraba por ser guapa. Y pasó la vida buscando ser vista así, sin saber que siempre fue mucho más.

«Como si ser vista por alguien con poder fuera lo
mismo que existir»

Olivia · Octubre · 40 años

Olivia y Alberto se quisieron de verdad, hasta que un día dejaron de crecer en la misma dirección. Sin pelea ni traición. Solo dos personas que se quedaron solas la una al lado de la otra.

«Me miras como a alguien que ya no está.»

Débora · Diciembre · 50 años

Todos se lo decían. Su madre ya no era la misma. Pero Débora no quería verlo, porque verlo dolía demasiado.

«No sabía quién era yo, pero nunca olvidó dónde apoyarse.»

Marta · Marzo · 60 años

Marta dejó de pintar el día que nació su primer hijo. Provisional, le dijeron. Eso fue hace treinta años.

«Un hermoso cuadro que capturaba las plumas verdes y blancas de un periquito muerto, yacente sobre el mármol de una tumba.»

Invierno

“Donde la memoria arde en silencio”. Es el tiempo de las cosas que no se pueden cambiar, solo comprender. Los iedos, las culpas, lo que arrastramos sin querer. No se trata de vencerlos, sino de aprender a verlos. Y ver ya es la primera forma de paz.»

Primavera

“Donde lo que parecía perdido vuelve a florecer”. Es la estación de quien lo ha perdido o lo ha dado todo y, aún así, decide volver a empezar. La valentía llega al final, cuando ya no se espera. Y resulta que nunca es demasiado tarde para volver a uno mismo.»

Y hay 8 protagonistas más que están esperando ser descubiertas

LA AUTORA

Lydia Monreal

Soy Lydia Monreal.

No inventé a estas doce mujeres.
Las observé.
Las escuché.
Las reconocí.

En mujeres de mi familia
que guardaban cosas dentro
sin decírselas a nadie.

En amigas que tomaron decisiones
que yo nunca hubiera sabido tomar.

Y en mí misma,
en distintos momentos de mi vida.

Ninguna de ellas es una persona real.
Pero cualquiera de ellas podría serlo.

Las escribí porque merecían
ser contadas con cuidado.
Sin simplificarlas. Sin juzgarlas.
Sin reducirlas a su herida.

Porque una persona es siempre más
que lo que le pasó.

Lydia Monreal Leyendo

Descubre quién soy

La pregunta que me acompaña desde niña

Mis herramientas para escribir

Cómo nacen mis historias

Lo que veo en las personas

Cuando las piezas encajan

¿Para qué escribo?

La persona a la que escribo

La conversación que quiero construir

Una invitación

Encuentros

Agenda y clubes de lectura

Una idea que me apetece hacer realidad: un grupo de personas sentadas a hablar de lo que Nuestras 4 estaciones les ha hecho sentir, pensar o recordar. No para explicar el libro, sino para conversarlo.

Si te apetece formar parte del primero, o si tienes un club de lectura y quieres que lo conversemos juntas, escríbeme. De momento no hay ningún encuentro en el calendario. Sígueme en Instagram y serás de las primeras en saberlo.

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    La pregunta que me acompaña desde niña

    Una misma pregunta me acompaña desde muy pequeña: ¿qué hace un ser humano cuando la vida lo pone a prueba? De preadolescente leía a escondidas libros como Treblinka, de Jean-François Steiner, y no podía dejar de preguntarme: «Si yo estuviera allí… ¿cómo lograron ellos seguir adelante?»

    Años después, ya adulta, encontré un libro llamado “El hombre en busca sentido” de Viktor Frankl. Sentí que compartíamos la misma pregunta, y quise entender por qué. Viajé a Viena, hasta su casa-museo, cerca de la universidad. Allí, en la biografía que cuenta su historia, descubrí que él también se la había hecho toda su vida y encontré una frase suya que la resumía:

    «Al hombre se le  puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias.»

    Ahí estaba la respuesta que llevaba persiguiendo desde niña. Aunque las circunstancias externas sean adversas, siempre nos queda una libertad última: elegir nuestra propia actitud frente al destino. Cuando cambiar la situación no es posible, la vida nos desafía a cambiarnos a nosotros mismos con responsabilidad, con resiliencia, incluso con humor.

    Hoy se la sigo haciendo a cada uno de mis personajes: ¿qué haces tú con esto que te ha pasado? Ahí, exactamente ahí, aparece quién es de verdad. Y para perseguir esa pregunta, necesito mis herramientas.

    Mis herramientas para escribir

    Cuadernos, bolígrafos, un ordenador esas son las que se ven. La que de verdad dirige todo lo demás es mi intuición: una certeza casi física que me dice si voy por el buen camino. La sigo al escribir, al decidir, incluso al aparcar. Ese es mi modo de habitar el mundo, y de ahí nace todo lo que viene ahora.

    Cómo nacen mis historias

    Nunca parto de una idea. Todo empieza cuando una situación me conmueve o me despierta curiosidad, entro en ello y me pregunto: ¿cómo reaccionaría yo? Ahí aparece un personaje, y dejo de observarlo desde fuera para acompañarlo desde dentro.

    Puedo tardar años en terminar un relato porque siento que al personaje aún le falta algo esencial. Solo cuando llego a creer en él de verdad, la historia empieza a respirar sola.

    «Escribo usando la técnica del guion, para dejar frente al lector el hueco que él mismo tiene que rellenar.»

    Antes de que un personaje llegue a esa página en blanco, pasa por otro filtro: cómo miro yo a las personas, las de papel y las de carne y hueso.

    Lo que veo en las personas

    «No hay buenos ni malos. Hay personas que aprendieron a querer de la única forma que les enseñaron.»

    Prefiero pensar así: cuando alguien me hiere o me desconcierta, me pregunto cómo ha llegado hasta ahí. Me fijo en los ojos, en cómo escucha, en la paz que transmite. Creo que en cada uno convivimos tres personas: la que la sociedad ve, la que creemos ser, y la que de verdad habita dentro. Escribir es intentar llegar hasta esa tercera porque nadie es solo lo que hizo en su peor momento, y eso también va por ti.

    Esa misma forma de mirar es la que uso para tomar mis propias decisiones: observo, recojo detalles sueltos, y espero a que la imagen completa aparezca.

    Cuando las piezas encajan

    Por eso este capítulo se llama así. Decidir, para mí, es como armar un puzle: cada mirada, cada intuición, cada duda es una pieza suelta, y solo sé que una decisión es la correcta cuando todas encuentran su sitio.

    Aquí vuelve a aparecer mi intuición. Mis decisiones importantes casi nunca nacen de razonarlas, sino de reconocerlas: no las construyo comparando opciones, una a una, hasta llegar a una conclusión. Llega un momento en que, simplemente, sé cuál es la correcta como quien reconoce una cara conocida entre la multitud, sin necesidad de pensarlo. Escucho opiniones distintas, pero antes de decidir hago un viaje hacia dentro, porque miedo, orgullo y deseo de agradar también hablan con esa misma voz.

    Cuando el ruido desaparece, queda solo paz una certeza silenciosa de que todas las piezas han encontrado su lugar. Esa paz es mi lugar más seguro. Desde ahí escribo, vivo, y te hablo ahora.

    Esa misma paz explica por qué escribo aunque no sea, como podrías pensar, para tener siempre la razón.

    ¿Para qué escribo?

    Escribir para cambiar el mundo sería demasiada carga, tanto para un libro como para quien lo escribe. Prefiero algo más sencillo: escribo para tocarte a ti. Si cierras Nuestras 4 Estaciones descubriendo algo verdadero sobre ti mismo, ya me basta.

    Creo que los grandes cambios empiezan dentro de una persona, no en las multitudes. Yo solo puedo ofrecerte una historia; el resto ocurre en silencio, dentro de ti.

    Y quiero ser honesta: querer que una historia te toque es humano, pero necesitarlo para sentir que mi trabajo vale puede convertirse en una prisión.

    Pero tocar una vida solo tiene sentido si sé de verdad a quién le escribo.

    La persona a la que escribo

    Escribo para ti, si sientes que algo dentro tuyo pide aire, si intuyes que hay otra manera de vivir aunque todavía no encuentres las palabras. En este libro no encontrarás respuestas, solo preguntas que quizá te ayuden a encontrar las tuyas.

    No busco guiarte, como quien ya conoce el camino. Busco descubrir contigo a la vez, los dos algo que ninguno sabía todavía. Si pudiera desear algo para ti al cerrar «Nuestras 4 Estaciones», sería que sintieras que no estás solo. Porque el mayor alivio casi nunca es una respuesta: es descubrir que alguien, antes que tú, recorrió un camino parecido, y que quizá, sin saberlo, seguimos recorriéndolo juntos.

    Y ese descubrir juntos es, en el fondo, la razón de todo esto.

    La conversación que quiero construir

    Nunca soñé con vender muchos libros. Soñé con algo más difícil: mantener una conver conversación real contigo. Escribir una novela es el principio, no el final cuando cierras un libro mío, quiero seguir caminando a tu lado.

    Por eso existe Nuestras 4 Estaciones. Por eso ya estoy escribiendo la historia que viene después. Por eso existe esta web, y los clubes de lectura que quiero crear. Quiero construir una comunidad de personas, no de seguidores de quienes todavía conservan la capacidad de hacerse preguntas. Si eres uno de ellos, ya te estaba esperando.

    Escribir, para mí, siempre ha sido una forma de encontrarnos. Y antes de despedirme por ahora, quiero dejarte una última cosa.

    Una invitación

    Llevo toda la vida haciéndome preguntas.

    «La literatura no está para darnos respuestas. Está para hacernos mejores preguntas.»

    Creo que la literatura nos detiene un instante en medio del ruido y nos deja mirar de otra manera para vivir la vida con más profundidad, no para escapar de ella.

    Si alguna de mis historias te hace una pregunta nueva, o te descubre una parte de ti que permanecía en silencio, ya habrá cumplido su propósito. Me gustaría que esto fuera el comienzo de una conversación, no el final de un libro.

    Si decides acompañarme, caminamos con una única condición: no dejar nunca de hacernos preguntas.

    Bienvenido a mi universo. Me alegra que estés aquí.

    Sobre por qué escribo

    "Escribí este libro para que alguien, en alguna página, piense: no soy la única"

    – Lydia Monreal

    “No empecé a escribir porque quisiera ser escritora. Empecé porque había cosas que no sabía nombrar de otra forma.”

    – Lydia Monreal

    “Lo que más me interesaba al escribir este libro no era lo que se ve. Era lo que no se veía”.

    – Lydia Monreal

    Sobre mis personajes

    “No hay buenos ni malos. Hay personas que aprendieron a querer de la única forma que les enseñaron.”

    – Lydia Monreal

    “No escribo sobre heroínas ni sobre villanos. Escribo sobre personas de la calle.”

    – Lydia Monreal

    “No inventé a estas doce mujeres. Las observé, las escuché, las reconocí.”

    – Lydia Monreal

    Sobre mi forma de escribir

    “Mi escritura no juzga. No señala. No divide. Solo acompaña.”

    – Lydia Monreal

    “La literatura no está para darnos respuestas. Está para hacernos mejores preguntas.”

    – Lydia Monreal

    “Escribo despacio, dejando espacio entre las frases para que el lector entre.”

    – Lydia Monreal

    “Una historia bien contada no te dice lo que tienes que sentir, te deja sentirlo tú.”

    – Lydia Monreal